¿En qué consiste hoy en día un aparcamiento de empresa? Una verja que se abre, coches que entran y salen, algunas plazas asignadas y una gestión que, a menudo, queda relegada a un segundo plano.

Pero, ¿y si este sencillo espacio dijera mucho más de lo que pensamos? ¿Y si se convirtiera en una fuente de información clave sobre la movilidad (real) de los empleados? ¿Y si pudiéramos distinguir, día tras día, la proporción de vehículos de combustión, híbridos y eléctricos? ¿O incluso medir el impacto real de las políticas de teletrabajo y movilidad?

Y, sobre todo: ¿qué revelan estos datos sobre las emisiones de carbono de la empresa?

En un momento en el que las organizaciones refuerzan sus obligaciones de información no financiera y tratan de comprender mejor su Alcance 3, surge una pregunta: ¿podemos seguir permitiéndonos ignorar lo que revela un aparcamiento?

Detrás de este lugar cotidiano se esconde quizá una nueva herramienta de gestión de las emisiones de carbono.

Un recordatorio: ¿en qué consiste la presentación de informes sobre las emisiones de carbono en las empresas?

Detrás de este término un tanto técnico se esconde una realidad que se ha convertido en ineludible para las organizaciones. La información sobre las emisiones de carbono es, ante todo, el intento de responder a una pregunta sencilla: ¿cuáles son, exactamente, las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad de una empresa?

Y la respuesta nunca es tan sencilla como se imagina. Entre las emisiones directas (edificios, flota de vehículos), el consumo de energía y, sobre todo, las emisiones indirectas relacionadas con las compras, los desplazamientos y el uso de productos —el famoso Alcance 3—, el rompecabezas se vuelve rápidamente complejo.

¿Por qué se ha convertido este ejercicio en algo tan fundamental? Porque las empresas ya no pueden conformarse con objetivos generales y compromisos meramente declarativos. Normativas más estrictas, expectativas de los inversores, presión de los clientes, transparencia exigida por los empleados… el carbono es ahora un tema de gestión por derecho propio.

Pero surge otra pregunta: ¿cómo medir lo que no se ve? ¿Cómo hacer un seguimiento de las emisiones derivadas de comportamientos cotidianos, a menudo dispersos y, en ocasiones, difíciles de rastrear?

Es aquí donde la información sobre las emisiones de carbono cambia de naturaleza. Ya no se trata solo de elaborar un informe anual, sino de encontrar nuevas fuentes de datos, más detalladas y más cercanas a la realidad sobre el terreno.

¿Y si, precisamente, algunos de estos datos se ocultaran en lugares en los que ni siquiera se nos ocurre buscar? Por ejemplo, el aparcamiento de la empresa.

¿Por qué el aparcamiento de la empresa se convierte en una fuente de datos relevante?

Porque concentra, en un único lugar, gran parte de lo que las empresas precisamente buscan medir: la movilidad real de los empleados.

A menudo se habla de las emisiones « teóricas », así como de estimaciones basadas en declaraciones, como las medias nacionales. Pero el aparcamiento, por su parte, nos cuenta otra cosa: datos concretos, cotidianos y verificables. ¿Quién viene en coche? ¿En coche compartido? ¿Con qué frecuencia? ¿Con qué tipo de vehículo? Y, sobre todo, ¿cómo evolucionan estos hábitos a lo largo del tiempo? 

Detrás de estas preguntas se esconde un reto fundamental: los desplazamientos entre el domicilio y el trabajo y la movilidad profesional, que representan una parte significativa del Alcance 3. Sin embargo, estas emisiones se encuentran también entre las más difíciles de seguir con precisión. El aparcamiento se convierte, por tanto, en un punto de observación privilegiado.

No obstante, hay otro elemento clave: la céntrica ubicación del lugar. El aparcamiento suele ser el único punto de acceso a las instalaciones de una empresa. Esto lo convierte en un espacio naturalmente estratégico para recopilar datos homogéneos, ya se trate del recuento de vehículos, del análisis de los flujos de ocupación o del uso del coche compartido y la movilidad sostenible.

Y, sobre todo, lo que marca la diferencia hoy en día es la capacidad tecnológica para aprovechar esta información. Sensores de ocupación, reconocimiento de matrículas, integración de puntos de recarga eléctrica, etc. El aparcamiento ya no es solo un espacio físico, sino que se está convirtiendo progresivamente en una fuente de datos continua y aprovechable.

Por lo tanto, surge una pregunta: si esta información ya está a la vista de todos, ¿por qué no utilizarla para perfeccionar por fin la gestión de las emisiones de carbono de las empresas?

Del aparcamiento a los datos sobre las emisiones de carbono: ¿qué tecnologías?

Si el aparcamiento se convierte en un punto de datos relevante, aún hay que ser capaz de transformar un flujo de vehículos en información aprovechable. Y es precisamente ahí donde las tecnologías marcan la diferencia.

El primer elemento son los sensores de ocupación. Instalados en las plazas de aparcamiento, permiten saber en tiempo real si una plaza está libre u ocupada. Más allá de la simple gestión del aparcamiento, ofrecen una visión detallada de los índices de frecuentación y los picos de uso, que son los primeros indicadores de la intensidad de la movilidad.

A continuación viene el reconocimiento de matrículas (sistema LPR). En la práctica, se trata de una tecnología que permite « leer » las matrículas de los vehículos cuando entran y salen del aparcamiento. Gracias a ello, se puede comprender mejor qué tipos de vehículos utilizan el aparcamiento —por ejemplo, si se trata de vehículos de combustión, híbridos o eléctricos— al asociarlos con la información conocida sobre los mismos. Se trata de un paso clave para vincular el aparcamiento con datos sobre las emisiones de carbono que puedan ser aprovechados. 

Las estaciones de recarga eléctrica añaden una dimensión adicional. No se limitan a suministrar energía: también generan datos precisos sobre la adopción de la movilidad eléctrica, los volúmenes consumidos y los hábitos de recarga. De este modo, se convierten en un indicador directo de la transición energética de las flotas y de los empleados.

Por último, todo ello cobra pleno sentido gracias a las aplicaciones de gestión de aparcamientos empresariales, como Sharvy. Estas aplicaciones agregan, cruzan y analizan dichos datos para transformarlos en indicadores claros: movilidad entre el domicilio y el trabajo, evolución de los usos, tasa de electrificación o incluso el impacto de las políticas de movilidad.

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El aparcamiento como fuente de KPI e indicadores clave para la elaboración de informes sobre emisiones de carbono.

↪ Mida la distribución de los tipos de motorización en su aparcamiento.

El primer indicador clave consiste en medir la proporción de los distintos tipos de vehículos presentes en el aparcamiento: de combustión, híbridos y eléctricos. Esto permite realizar un seguimiento de la transición del parque automovilístico de sus empleados y objetivar los avances en materia de descarbonización.

En la práctica, este KPI puede obtenerse a través de los sistemas de acceso al aparcamiento (por ejemplo, si hay instalada una cámara ANPR), así como mediante un censo voluntario de los vehículos. A continuación, sirve para seguir la evolución de la combinación de tipos de motorización y gestionar sus objetivos de transición energética.

↪ Realice un seguimiento de la tasa de ocupación de su aparcamiento de empresa.

La tasa de ocupación de su aparcamiento es un indicador sencillo, pero muy potente. Permite comprender la dinámica de presencia en las instalaciones, los picos de actividad y los efectos de las nuevas formas de organización del trabajo, como el teletrabajo.

Este KPI suele obtenerse a partir de sensores de aparcamiento, sistemas de gestión de aparcamientos (como Sharvy) o datos de acceso. Se puede realizar un seguimiento a lo largo del tiempo para analizar las variaciones en el uso y medir el impacto de sus políticas de movilidad.

↪ Calcule las emisiones relacionadas con los desplazamientos entre el domicilio y el trabajo.

Al cruzar los datos de frecuentación de su aparcamiento con hipótesis sobre la distancia y el tipo de vehículo, es posible estimar las emisiones relacionadas con los desplazamientos entre el domicilio y el trabajo.

Este KPI es especialmente importante, ya que alimenta directamente el Alcance 3 del balance de carbono. Permite realizar un seguimiento de las emisiones a lo largo del tiempo e identificar las medidas de reducción más eficaces.

↪ Realice un seguimiento de la adopción de la movilidad eléctrica.

El aparcamiento también permite medir el desarrollo de la movilidad eléctrica, especialmente a través de la instalación y la gestión de puntos de recarga, pero también gracias a la presencia de vehículos eléctricos.

Los indicadores asociados incluyen la tasa de utilización de sus puntos de recarga, la proporción de vehículos eléctricos presentes y la evolución de estos datos a lo largo del tiempo. Ofrecen una visión clara del avance de la electrificación de los usos.

↪ Evalúe el impacto de las políticas de movilidad de la empresa.

Iniciativas como el teletrabajo, el uso compartido del coche y los planes de movilidad suelen ponerse en marcha con objetivos ambiciosos, pero en ocasiones resulta difícil demostrar su eficacia real.

La evolución de su tasa de ocupación, la reducción de los picos de afluencia o el cambio de comportamientos se convierten en indicadores directamente aprovechables para evaluar la eficacia de sus medidas y ajustarlas si es necesario.

Entonces, ¿cómo se debe proceder? ¡4 consejos!

1. Estructure las bases técnicas del sistema.

Antes de poder aprovechar los datos del aparcamiento, es necesario implementar las herramientas adecuadas de recopilación. Esto suele implicar una aplicación de gestión de aparcamientos, sensores de ocupación, sistemas de control de acceso e incluso tecnologías de lectura de matrículas (LAPI).

El objetivo no es complicarlo todo, sino crear una base fiable que permita comprender quién utiliza el aparcamiento, cuándo y cómo, al tiempo que se integran los datos existentes por parte de la empresa (RR. HH., movilidad, flota).

2. Establezca una cadena de implantación progresiva.

La implantación de un sistema de información sobre las emisiones de carbono no se lleva a cabo en una sola etapa. A menudo comienza con una fase de diagnóstico: análisis de los usos actuales, nivel de digitalización del aparcamiento e identificación de los datos disponibles.

A continuación, las empresas implementan progresivamente los equipos y las herramientas de análisis, comenzando por indicadores sencillos (índice de ocupación, afluencia) antes de pasar a métricas más avanzadas relacionadas con las emisiones de carbono y los comportamientos de movilidad.

3. Conecte los datos a las herramientas existentes.

Para que su aparcamiento se convierta realmente en una herramienta de información sobre las emisiones de carbono, debe integrarse en el ecosistema de datos de su empresa. Esto implica conexiones con el SIRH, las herramientas de gestión de la movilidad o incluso las plataformas de información ESG.

Esta integración permite cruzar los datos de presencia, desplazamientos y tipo de vehículo para generar indicadores de carbono coherentes y aprovechables en los informes no financieros.

4. Estructure la gobernanza de los datos.

Por último, su proyecto debe basarse en una gobernanza clara. Es esencial definir quién recopila los datos, quién los analiza y quién los utiliza en el marco de la información sobre las emisiones de carbono. Esto permite garantizar la calidad de la información, evitar duplicidades y asegurar un uso acorde con los objetivos de RSE de la empresa.

En conclusión

El aparcamiento de la empresa se ha percibido durante mucho tiempo como un simple espacio funcional, casi invisible en la estrategia global. Sin embargo, a medida que se endurecen los requisitos de información sobre las emisiones de carbono, revela un potencial totalmente distinto: el de un punto de observación concreto de la movilidad cotidiana.

Al transformar los usos del aparcamiento en datos y, posteriormente, en indicadores clave de rendimiento (KPI), las empresas disponen de una herramienta adicional para comprender mejor sus emisiones, realizar un seguimiento de su evolución y gestionar sus medidas de reducción.

Por supuesto, este enfoque no sustituye a los métodos clásicos de cálculo de la huella de carbono. Los complementa aportando una visión más detallada, más dinámica y más cercana a la realidad sobre el terreno.

En el fondo, quizá la verdadera cuestión ya no sea saber si el aparcamiento puede convertirse en una herramienta de información sobre las emisiones de carbono… sino más bien: ¿cuánto tiempo más podrán permitirse las empresas no utilizarlo como tal?

¿Tiene alguna pregunta? ¡Consulte la siguiente pregunta frecuente!  

¿Pueden todas las empresas convertir su aparcamiento en una fuente de datos sobre las emisiones de carbono?

Sí, pero no con el mismo nivel de madurez. Una empresa puede empezar simplemente con datos de ocupación o encuestas internas, para luego evolucionar hacia sistemas más avanzados (sensores, integraciones de sistemas de información, aplicaciones de gestión de aparcamientos, análisis automatizado). El proceso es gradual: no es necesario disponer de una infraestructura compleja desde el principio para obtener las primeras conclusiones útiles.

¿Sustituye este tipo de sistema a un balance de carbono convencional?

No. El aparcamiento de empresa no sustituye al balance de carbono reglamentario o voluntario. Más bien enriquece los datos existentes al aportar una visión más detallada sobre un ámbito específico: la movilidad de los empleados. Se trata de una herramienta complementaria de gestión.

¿Cómo garantizar que los empleados acepten este tipo de iniciativa?

La clave reside en la transparencia. Es importante explicar con claridad los objetivos medioambientales del sistema, dar prioridad a los datos agregados y mostrar cómo estos análisis contribuyen a unas políticas de movilidad más sostenibles. La aceptación suele ser mayor cuando la iniciativa se percibe como colectiva y no como individual.

¿Desea saber más? ¡Consulte nuestros últimos artículos para mantenerse al día!

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