Un aparcamiento de empresa, a primera vista, no tiene nada de extraordinario. Es un espacio funcional y discreto que utilizamos cada mañana sin prestarle mucha atención. Luego se va vaciando poco a poco, hasta quedar en silencio, inmóvil.
Sin embargo, a veces su capacidad es superior al uso diario real. Algunas plazas permanecen entonces desocupadas durante el día, los fines de semana y en los periodos de menor actividad (vacaciones escolares, teletrabajo parcial, puentes y días festivos, etc).
Estos espacios ya existen, están acondicionados, son seguros y, a menudo, gozan de una ubicación ideal en zonas urbanas o periurbanas. Sin embargo, una parte de ellos puede permanecer sin uso durante largos periodos de tiempo.
Por lo tanto, en un contexto en el que la demanda de aparcamiento es elevada en numerosas ciudades, esta disponibilidad puntual representa una oportunidad. Sin modificar el uso principal del aparcamiento, es posible sacar mayor partido a estas plazas desocupadas y plantearse nuevos usos generadores de ingresos.
¿Por qué los aparcamientos de empresa son activos estratégicos?
Recordemos que los aparcamientos de empresa son superficies inmobiliarias en toda regla, a menudo situadas en zonas de gran valor y ya totalmente acondicionadas.
En primer lugar, su ubicación es una ventaja fundamental. La mayoría de los aparcamientos de empresa se encuentran en zonas urbanas, cerca de polos económicos, estaciones de tren, zonas comerciales y grandes ejes de circulación. En otras palabras, allí donde la demanda de aparcamiento es mayor.
En segundo lugar, está su propia naturaleza: se trata de infraestructuras ya existentes. No hay que prever obras, ni adquirir terrenos, ni realizar grandes inversiones iniciales. El aparcamiento está ahí, operativo, seguro y accesible. Solo queda optimizar su uso.
Por último, su ocupación rara vez es constante. Según los horarios de trabajo, los días de la semana y las épocas del año, algunas plazas quedan disponibles. Una realidad sencilla, pero a menudo subestimada.
Es precisamente esto lo que lo convierte en una palanca estratégica. Porque, a diferencia de otros espacios de la empresa, el aparcamiento puede generar valor sin afectar a la actividad principal. Por lo tanto, no se trata tanto de un coste fijo como de un recurso parcialmente aprovechable, capaz de evolucionar hacia un nuevo uso, más flexible y más rentable.
Las diferentes formas de rentabilizar un aparcamiento de empresa: 5 ideas.
Un aparcamiento empresarial no está destinado a permanecer como un espacio estático. Cuando no se utiliza a plena capacidad, puede convertirse en una verdadera oportunidad de valorización, sin poner en entredicho su uso principal para los empleados. En la actualidad existen varios modelos para transformar esos metros cuadrados en una fuente de ingresos.
↪ El alquiler de plazas de aparcamiento a empresas vecinas.
A menudo es la primera opción a considerar. Dependiendo de la zona, la demanda puede ser muy alta, especialmente en el centro de la ciudad o cerca del transporte público.
Dependiendo de la ubicación, una plaza de aparcamiento puede alquilarse entre 80 € y 150 € al mes. Por ejemplo, en grandes ciudades, los alquileres medios suelen rondar los 120/145 € al mes por una plaza estándar, mientras que en zonas menos demandadas se encuentran tarifas más cercanas a los 80/90 € al mes.
En concreto, si dispone de 10 plazas y las alquila a 120 € al mes cada una, esto supone 1 200 € de ingresos mensuales, es decir, más de 14 000 € al año, sin necesidad de inversión inmobiliaria adicional ni obras importantes.
Esta estimación es orientativa (el precio varía según la ciudad, la seguridad, el acceso, etc.), pero ofrece una idea tangible del potencial de ingresos simplemente valorizando lo que ya existe.
De este modo, la empresa transforma un espacio inactivo en una fuente de ingresos recurrentes, al tiempo que mantiene el control sobre su uso principal.
↪ La puesta a disposición puntual durante eventos.
Otra forma muy eficaz de sacar partido a un aparcamiento de empresa consiste en alquilarlo de forma puntual, durante periodos de gran demanda. Conciertos, partidos, ferias profesionales, festivales y grandes eventos urbanos: en esos momentos, el aparcamiento escasea y, por lo tanto, se encarece.
En la práctica, una plaza de aparcamiento puede alquilarse por días, o incluso por la noche, con tarifas muy superiores a las de un alquiler mensual convencional. Dependiendo de la ciudad y de la proximidad al evento, suelen observarse precios que oscilan entre los 10 € y los 30 € al día por plaza, y en ocasiones más en zonas con gran demanda.
↪ El uso de soluciones de gestión de aparcamientos (como Sharvy).
Hoy en día, el uso de soluciones de gestión de aparcamientos, como Sharvy, está transformando profundamente la forma en que las empresas gestionan sus aparcamientos. Estas soluciones facilitan la reserva de plazas por parte de los empleados, optimizan su asignación en función de las necesidades reales y evitan que las plazas permanezcan sin utilizar por defecto.
Pero su interés va más allá: también permiten agilizar el uso del aparcamiento adaptando las normas en función de los periodos, los perfiles y las tasas de ocupación.
De este modo, una plaza que queda libre puede reasignarse automáticamente y, en algunos casos, los espacios no utilizados pueden destinarse a otros usos, sin complicar la gestión interna.
De este modo, la empresa mantiene el control total de su aparcamiento, al tiempo que maximiza su tasa de ocupación y transforma progresivamente un espacio estático en un activo mejor valorizado, más flexible y potencialmente generador de ingresos.
↪ La instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Con la transición hacia la movilidad eléctrica, la instalación de puntos de recarga en los aparcamientos de empresa se convierte en una oportunidad cada vez más relevante, aunque sigue siendo relativamente poco habitual en muchas organizaciones. Sin embargo, responde a una clara evolución de los hábitos: el aumento progresivo de los vehículos eléctricos entre los empleados y los visitantes.
En la práctica, cuando se dispone de un sistema de gestión de aparcamientos, la recarga no solo puede ofrecerse, sino también monetizarse de forma sencilla y transparente. Soluciones como Sharvy permiten, por ejemplo, realizar un seguimiento y facturar el uso según diferentes criterios: por kilovatio-hora consumido, por usuario identificado o incluso según normas internas definidas por la empresa. Esto permite convertir cada sesión de recarga en un ingreso cuantificable, al tiempo que se mantiene una gestión centralizada y automatizada.
En la práctica, cuando se instalan, estas estaciones no solo permiten que el aparcamiento resulte más útil, sino que también generan ingresos por uso, a través de la facturación de la recarga.
Más allá de este aspecto económico, estas instalaciones contribuyen también a modernizar la imagen de la empresa y a responder a los retos de la RSE. Sin embargo, y a pesar de estas ventajas, su implantación sigue siendo limitada en muchas empresas, lo que las convierte hoy en día en una oportunidad de anticipación y diferenciación.
↪ La optimización para usos alternativos (logística y almacenamiento temporal).
Los aparcamientos de empresa también pueden abrirse a usos más recientes, vinculados a las nuevas dinámicas urbanas. En algunos casos, las plazas desocupadas pueden ponerse a disposición para necesidades puntuales como la logística urbana, las entregas de última milla o incluso el almacenamiento temporal de vehículos y mercancías.
En la práctica, con el auge del comercio electrónico y la saturación de los centros urbanos, los actores del sector logístico buscan cada vez más puntos de enlace cercanos a las zonas de entrega. Un aparcamiento de empresa, sobre todo cuando se encuentra en una zona urbana o periurbana, puede convertirse entonces en un espacio estratégico para facilitar la distribución, organizar rutas de reparto o acoger temporalmente vehículos comerciales.
Del mismo modo, algunas plazas pueden utilizarse como zonas de almacenamiento puntual, por ejemplo, durante picos de actividad estacionales, obras o operaciones especiales.
Estos usos aún se encuentran en fase incipiente, pero encajan claramente en una transformación más amplia de las ciudades y de los modos de consumo. Sobre todo, ilustran una idea clave: un aparcamiento ya no es solo un espacio de estacionamiento, sino que puede convertirse en un eslabón activo de la logística urbana, capaz de generar valor al tiempo que se adapta a los nuevos flujos económicos.
El aparcamiento de empresa como fuente de ingresos: las ventajas para la empresa.
La valorización de un aparcamiento de empresa ofrece varios beneficios concretos y complementarios. En primer lugar, permite generar ingresos adicionales al explotar un espacio a menudo infrautilizado, o incluso totalmente inactivo en determinados horarios. Sin modificar el funcionamiento principal del emplazamiento, el aparcamiento se convierte así en una fuente de flujo de caja complementaria, procedente de un activo ya existente, lo que mejora directamente su rentabilidad global.
En segundo lugar, esta optimización contribuye a una mejor gestión de los activos inmobiliarios de la empresa. Al aumentar la tasa de utilización real del suelo, la empresa mejora el rendimiento de sus superficies y refuerza, a largo plazo, el valor percibido de su patrimonio inmobiliario.
Por último, los beneficios no son únicamente financieros. Esta iniciativa se inscribe también en una lógica de impacto medioambiental y de imagen de marca. Al facilitar el acceso al estacionamiento y contribuir a una mayor fluidez urbana, la empresa ayuda a reducir ciertas fricciones relacionadas con la movilidad en la ciudad. Además, al integrar equipamientos como puntos de recarga para vehículos eléctricos, la empresa apoya de manera concreta la transición energética y refuerza su compromiso en materia de responsabilidad social.
Las limitaciones y los aspectos a tener en cuenta.
En primer lugar, deben estudiarse detenidamente el marco jurídico y la normativa local, ya que las normas urbanísticas, de seguridad y de uso de los espacios pueden variar según los municipios y regular estrictamente la puesta a disposición de plazas a terceros.
En segundo lugar, la cuestión de la seguridad y la responsabilidad en caso de incidente es fundamental. La empresa suele seguir siendo responsable de los espacios que explota, lo que implica definir claramente las condiciones de acceso, los seguros necesarios y los dispositivos de vigilancia para limitar los riesgos.
La gestión de accesos y el control de flujos también constituyen un reto importante, especialmente para evitar intrusiones, conflictos de uso y la saturación del aparcamiento de la empresa. Esto suele requerir la implantación de herramientas (como Sharvy) para organizar las entradas y salidas de forma fluida y segura.
A esto se suma la cuestión de la fiscalidad de los ingresos generados, que debe preverse con antelación para clasificar correctamente los ingresos y garantizar su conformidad con el régimen fiscal de la empresa.
¿Cómo poner en marcha un proyecto de valorización del aparcamiento de la empresa? 3 claves.
↪ Realice un diagnóstico preciso de la situación actual.
El primer paso consiste en comprender con detalle cómo se utiliza realmente el aparcamiento en el día a día. Con demasiada frecuencia, las empresas tienen una visión global (« el aparcamiento está lleno » & « el aparcamiento está vacío »), cuando la realidad es mucho más matizada.
Es necesario analizar las tasas de ocupación por franja horaria (mañana, mediodía, tarde), por día de la semana e incluso por época del año. En muchos casos, se observan picos por la mañana, seguidos de una disminución progresiva de la afluencia, con plazas que quedan libres de forma duradera durante el día, así como durante el fin de semana.
Este análisis permite también identificar las « zonas inactivas » del aparcamiento de la empresa: niveles menos utilizados, plazas alejadas de los accesos principales y franjas horarias totalmente infrautilizadas.
Asimismo, es importante cruzar estos datos con el funcionamiento de la empresa (teletrabajo, vacaciones, oficina flexible, desplazamientos habituales), con el fin de distinguir las necesidades ineludibles de las capacidades realmente disponibles.
Por último, esta fase permite evaluar el potencial externo: ubicación del recinto, demanda de aparcamiento en el barrio, proximidad a oficinas, estaciones y zonas de eventos.
↪ Defina un modelo de valoración adaptado a su empresa.
Una vez identificado el potencial, el reto consiste en construir un modelo coherente con la realidad de la empresa. No existe una solución única, sino varios enfoques posibles, que, por otra parte, pueden combinarse.
Algunas empresas dan prioridad al alquiler a largo plazo de plazas a empresas del barrio, con el fin de generar unos ingresos estables y previsibles. Otras optan por una lógica más flexible, abriendo el aparcamiento de forma puntual durante los picos de demanda, como eventos, temporadas turísticas y noches especiales.
También es posible integrar servicios complementarios, como puntos de recarga para vehículos eléctricos, que permiten monetizar cada uso según el consumo.
En cualquier caso, es fundamental definir unas normas claras: qué plazas se ven afectadas, en qué horarios, con qué nivel de prioridad para los empleados y según qué tarifas. El objetivo es encontrar un equilibrio entre el rendimiento económico y la comodidad de uso interno, sin crear fricciones dentro de la organización.
↪ Apóyese en herramientas y realice pruebas de forma gradual.
El éxito del proyecto depende en gran medida de su implementación operativa. La gestión manual de plazas compartidas, accesos externos y normas de ocupación se vuelve rápidamente compleja y es fuente de errores.
Por eso, el uso de herramientas digitales es hoy en día un factor clave. Soluciones como Sharvy permiten centralizar la gestión de las plazas, automatizar la asignación de reservas, controlar los accesos y adaptar las normas en función de los perfiles de los usuarios.
Más allá de la tecnología, se recomienda encarecidamente adoptar un enfoque gradual. En lugar de transformar todo el aparcamiento de una sola vez, es preferible poner en marcha una fase piloto en un ámbito limitado: unas pocas plazas, determinados días o franjas horarias. Esta fase permite evaluar la demanda real, observar los hábitos de uso, ajustar las tarifas y corregir los posibles puntos de fricción.
Una vez validado el modelo, la implantación puede ampliarse con total confianza, con un mejor control de los impactos operativos y una adopción más fluida a nivel interno.
En conclusión
En un contexto en el que cada metro cuadrado cuenta en la empresa, el aparcamiento puede convertirse en una verdadera palanca de creación de valor, siempre que se cambie de perspectiva. Sin una transformación profunda, sin alterar la organización existente, es posible convertirlo en un activo más útil, ¡e incluso generador de ingresos!
Lo que importa no es tanto el tamaño del aparcamiento como la forma en que se utiliza. Unas pocas plazas disponibles, bien identificadas y bien gestionadas, ya pueden marcar la diferencia. Y más allá del aspecto financiero, también es una forma de situar a la empresa en una dinámica más moderna y flexible, en sintonía con los nuevos usos de la ciudad y de la movilidad.
¿Tiene alguna pregunta? ¡Consulte la siguiente pregunta frecuente!
¿Es necesario un aparcamiento muy grande para que sea rentable?
No, no necesariamente. Incluso un número limitado de plazas puede generar valor, siempre que estén bien situadas y disponibles en los momentos adecuados. La rentabilidad depende más del uso y de la demanda local que del tamaño total del aparcamiento.
¿Es complicado implementarlo internamente?
Depende del nivel de ambición del proyecto, pero hoy en día existen herramientas que permiten simplificar considerablemente la gestión. Con una buena organización y unas normas claras desde el principio, la implementación puede ser progresiva y controlada.
¿Se puede mantener la prioridad para los empleados?
Sí, y es incluso un punto esencial para el éxito del proyecto. La valorización de un aparcamiento nunca debe realizarse en detrimento de la comodidad de los empleados. Por el contrario, suele diseñarse para adaptarse a los usos internos, garantizando que las necesidades de los empleados sigan siendo prioritarias en todo momento.
En la práctica, esto implica definir normas claras: algunas plazas pueden reservarse prioritariamente para los equipos, algunos franjas horarias pueden seguir siendo de uso exclusivamente interno, y solo las plazas realmente disponibles se abren a otros usos. Esta organización permite evitar cualquier tensión o frustración.
Con las herramientas adecuadas, esta gestión resulta incluso más fluida que antes.
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