¿Qué es una plataforma SaaS?

Una plataforma SaaS (Software as a Service) es una aplicación accesible a través de Internet, alojada en servidores remotos y puesta a disposición de los usuarios mediante suscripción.

A diferencia del software tradicional instalado en un ordenador, una plataforma SaaS funciona completamente en línea: no requiere instalación local, las actualizaciones son automáticas y los datos están centralizados en la nube.

Este modelo permite a las empresas beneficiarse de herramientas potentes sin tener que gestionar la infraestructura técnica, reduciendo así los costes de mantenimiento, soporte y alojamiento.

¿Cuáles son las ventajas de una plataforma SaaS?

Las principales ventajas son la facilidad de acceso, la reducción de costes y la escalabilidad. Los usuarios pueden conectarse desde cualquier dispositivo con conexión a Internet, lo que favorece, por ejemplo, el teletrabajo y la movilidad.

Al mismo tiempo, las empresas evitan inversiones elevadas en servidores y licencias. Por último, el SaaS permite ajustar fácilmente el número de usuarios o las funcionalidades según las necesidades, lo que lo convierte en una solución muy ágil.

¿Qué empresas utilizan soluciones SaaS?

Hoy en día, casi todas las empresas (desde start-ups hasta grandes multinacionales) recurren a plataformas SaaS. Las pequeñas estructuras valoran su bajo coste y su facilidad de implementación, mientras que las grandes organizaciones las utilizan para modernizar sus sistemas y acelerar su transformación digital.

Por ejemplo, Sharvy, una aplicación SaaS dedicada a mejorar la gestión de los aparcamientos de empresa, permite a los equipos planificar y optimizar el uso de las plazas disponibles, seguir las reservas en tiempo real y simplificar la organización para los empleados. Este tipo de solución demuestra cómo el SaaS puede hacer más eficientes los procesos internos, independientemente del sector.

¿Cómo elegir la plataforma SaaS adecuada para tu empresa?

Elegir la plataforma SaaS adecuada depende de las necesidades específicas de la empresa. Es importante identificar claramente los objetivos, por ejemplo:

  • Optimizar la gestión interna

  • Facilitar la colaboración

  • Centralizar datos

  • Automatizar procesos específicos

A continuación, hay que evaluar la facilidad de uso y de integración con las herramientas existentes. Una plataforma SaaS debe poder conectarse con tus programas actuales (ERP, mensajería, herramientas de RR. HH.) sin generar complejidad adicional. Este es el caso, por ejemplo, de la solución Sharvy.

El coste también es un criterio clave: algunas plataformas cobran una suscripción por usuario y otras por funcionalidad. Es esencial comparar el coste global a largo plazo con las ganancias esperadas en productividad y eficiencia.

Por último, la seguridad y la fiabilidad deben ser prioritarias. Comprueba que el proveedor cumpla con las normas de seguridad, ofrezca copias de seguridad periódicas y un soporte técnico reactivo. Una buena plataforma SaaS debe combinar rendimiento, seguridad y escalabilidad para adaptarse tanto al crecimiento como a las necesidades futuras de la empresa.

Por último, ¿cómo gestionar la migración a una solución SaaS?

La migración a una solución SaaS requiere una planificación rigurosa. Primero, es necesario cartografiar los procesos existentes e identificar los datos que deben transferirse para evitar cualquier pérdida de información. Después, es fundamental elegir una solución compatible con las herramientas que ya se utilizan.

La formación de los equipos también es crucial: deben comprender el funcionamiento de la nueva plataforma para adoptarla rápidamente. Por último, se recomienda prever una fase piloto antes del despliegue completo, con el fin de probar las funcionalidades y ajustar los procesos si es necesario.

Por ejemplo, una empresa que migra a Sharvy para la gestión de los aparcamientos de empresa puede empezar con un servicio piloto en un edificio antes de extender el uso al conjunto de los centros y aparcamientos de empresa.