Durante mucho tiempo, las empresas se basaron en políticas de estacionamiento rígidas. Pero ahora se enfrentan a un entorno en constante evolución. Las tendencias emergentes del mundo laboral se mezclan con los retos de la congestión urbana y las crecientes exigencias de responsabilidad ambiental.

Como resultado, deben alejarse de la tradicional “Car Policy” y adoptar una nueva política de estacionamiento si desean retener a sus empleados y seguir siendo atractivas para sus (futuros) talentos.

Históricamente, las políticas de estacionamiento en las empresas se basaban en un enfoque estandarizado y uniforme. La asignación de una plaza de aparcamiento dependía (únicamente) del estatus del empleado, su posición jerárquica o su antigüedad. Esto, sin tener en cuenta la flexibilidad de las necesidades de movilidad de los empleados.

Es por eso que este enfoque está desfasado y ya no responde a los retos inherentes a la gestión del estacionamiento corporativo. Así, se acabó el confinamiento en una única opción de transporte. ¡Ahora es el momento de la “Mobility Policy”!

Descubra en este artículo 5 valiosos consejos que lo guiarán en el desarrollo e implementación de una Mobility Policy exitosa. Es decir, una movilidad pensada de manera multimodal y para todos los empleados.

Car Policy vs Mobility Policy : ¿cuáles son las diferencias?

En primer lugar, recordemos lo que es la tradicional Car Policy. En las empresas, es simplemente una política que se centra en la gestión de los espacios de estacionamiento disponibles para los empleados y los visitantes. Al final, se limita al aspecto puramente material de la presencia de vehículos en el aparcamiento.

¿Cuál es su objetivo? Únicamente regular el uso y la asignación de plazas de aparcamiento para automóviles individuales. Históricamente, éste ha sido el principal medio de transporte de los empleados para desplazarse al trabajo. Por lo tanto, la mayoría de las políticas de estacionamiento estaban diseñadas para satisfacer la creciente demanda de plazas debido al aumento del número de vehículos en las carreteras y en las áreas urbanas.

Por otro lado, la Mobility Policy adopta un enfoque más holístico. En lugar de limitarse únicamente a la gestión de las plazas de aparcamiento, abarca una gama de soluciones y medidas. Promueve modos de transporte alternativos y sostenibles dentro del aparcamiento de la empresa.

¿Cuál es su objetivo? Reducir la huella de carbono asociada con los desplazamientos de los empleados. También pretende ofrecer más flexibilidad en la elección del modo de transporte. Por ejemplo, es más fácil para los empleados comprar un vehículo eléctrico si el empleador instala estaciones de carga compartidas. Así, está diseñada según reglas modulares y personalizables para satisfacer las necesidades de los empleados.

Por lo tanto, la principal diferencia entre la Car Policy y la Mobility Policy radica en su enfoque respectivo hacia la gestión de los desplazamientos de los empleados. Mientras la primera se centra únicamente en la gestión de las plazas de aparcamiento, la segunda adopta un enfoque más amplio e inclusivo, promoviendo una movilidad multimodal, sostenible y accesible para todos los empleados.

Sin embargo, ¿cuáles son los límites de la tradicional Car Policy?

)Aunque todavía es dominante en las empresas, la Car Policy tiene muchas limitaciones que vale la pena resaltar en los siguientes párrafos.

Por un lado, el marco regulatorio en evolución, así como las expectativas sociales y ambientales, están impulsando a las empresas a adoptar prácticas más sostenibles en materia de movilidad. Sin embargo, la tradicional Car Policy es, por esencia, una política de estacionamiento centrada en los automóviles. Esto lleva a la exclusión involuntaria de los empleados que desean aprovechar el aparcamiento y usar medios de transporte alternativos.

Como resultado, la Car Policy limita las opciones de transporte de los empleados y puede incluso aumentar la dependencia al coche propio. Esto, a su vez, puede agravar los problemas de congestión viaria, contaminación del aire y degradación del entorno urbano.

Por otro lado, los progresos tecnológicos y la aparición de soluciones de movilidad alternativas ofrecen nuevas oportunidades para que las empresas diversifiquen sus políticas de estacionamiento y faciliten el uso de estas soluciones.

Hay opciones para replantearse la forma en que los empleados van al trabajo. Entre ellas están los vehículos eléctricos y la instalación de estaciones de carga, el coche compartido, los servicios de bicicletas y scooters compartidos, así como aplicaciones de Parking Management como Sharvy. De este modo, el aparcamiento puede transformarse en un centro de movilidad que beneficie a todos los usuarios. Sin embargo, este es un punto que la Car Policy también pasa por alto.

Además, la evolución de las necesidades y preferencias de los empleados en términos de movilidad hace necesaria la adopción de una política de estacionamiento más flexible y personalizada. A diferencia de la Car Policy, que es una política bastante rígida y estática.

Por eso, la transición de una Car Policy a una Mobility Policy parece inevitable. Sobre todo a medida que las empresas se adaptan a las cambiantes exigencias de la sociedad, los avances tecnológicos y las (nuevas) necesidades de los empleados. Esta transición marca un paso importante hacia un entorno de trabajo más sostenible, flexible e inclusivo.

¿Cómo reinventar su política de estacionamiento hacia una « Mobility Policy » ?

1. Defina su visión de la Mobility Policy.

Sin duda, definir SU visión de la Mobility Policy es el punto de partida para una reestructuración exitosa de su política de estacionamiento.

Para esto, involucre desde el principio del proceso a los principales interesados. Involucre al Departamento de Compras, al Departamento de Recursos Humanos (RRHH), a los miembros del Comité Ejecutivo y otros tomadores de decisiones, para recopilar sus comentarios y sugerencias sobre los cambios por venir.

En una reunión dedicada, comience presentando los objetivos de una Mobility Policy en la actualidad.

Indique que el primer objetivo debe ser fomentar la diversificación de los medios de transporte para reducir (al máximo) la huella de carbono asociada con los desplazamientos de los empleados. Por lo tanto, la Mobility Policy debe facilitar el vehículo compartido, el uso de vehículos eléctricos o híbridos recargables, el uso de vehículos de dos ruedas y otras alternativas al automóvil individual.

Al mismo tiempo, también debe mencionar que su objetivo es hacer que los desplazamientos de los empleados sean más eficientes y fluidos. Por ejemplo, integrando soluciones digitales y conectadas, como una aplicación de reserva de estacionamientos, que ofrece una vista en tiempo real de la disponibilidad en el aparcamiento de su empresa.

Finalmente, indique que una Mobility Policy debe prestar especial atención a la accesibilidad y la inclusión. La política de estacionamiento no debe excluir (o debe favorecer) el acceso a personas con movilidad reducida, mujeres embarazadas o personas que vivan en zonas remotas con malas conexiones de transporte público.

Una vez que estos objetivos sean conocidos por todos, podrá discutir lo que es realmente factible dentro de su empresa. Ya sea en términos de costos, con el Departamento de Compras, como en términos de objetivos ambientales, con el Departamento de Responsabilidad Social Empresarial, y de las necesidades de los empleados, con el Departamento de Recursos Humanos.

2. Integre las nuevas tecnologías en la gestión de la movilidad empresarial.

En la era digital actual, la integración de nuevas tecnologías en la gestión de los aparcamientos no debe pasarse por alto. Ofrece considerables ventajas.

Por ejemplo, el tiempo necesario para encontrar una plaza representa tanta pérdida de tiempo y contaminación emitida por el vehículo. Por tanto, es importante replantearse el uso para conciliar la necesidad de liberar espacio con las necesidades de los usuarios.

Como empresa, tiene un impacto directo en la movilidad de sus empleados. Así que, integrando una aplicación de gestión de estacionamientos accesible para todos, puede optimizar (fácilmente) sus infraestructuras de estacionamiento. Y además de aplicar las nuevas reglas de su Mobility Policy. Pongamos un ejemplo:

    • Situación? En ausencia de estas tecnologías, su aparcamiento generalmente opera bajo el modelo FIFO (First In, First Out). En este contexto, sus empleados no pueden saber de antemano la disponibilidad de estacionamientos. Solo cuando llegan, se dan cuenta del problema.
    • Consecuencias? Dan unas cuantas vueltas alrededor del aparcamiento antes de encontrar una plaza libre (si tienen suerte). Porque de lo contrario tendrán que recurrir a aparcar el coche en la carretera.
    • Solución? Integrando nuevas tecnologías en su aparcamiento, como la solución Sharvy, sus empleados pueden verificar remotamente la disponibilidad de plazas. Pero, sobre todo, pueden planificar su movilidad. Si el aparcamiento está completo, pueden optar por usar transporte público para evitar de perder tiempo al buscar una plaza. Además, Sharvy permite a los empleados que poseen una plaza conservar ese privilegio, pero compartirla los días que no planean ir a la oficina. Y, por tanto, no la usarán. Los empleados que no tienen una plaza asignada pueden hacer una reserva y beneficiarse del aparcamiento.

Integrando las tecnologías digitales, se puede fomentar la rotación en el uso de las plazas de aparcamiento. Estas soluciones específicas hacen que los titulares sean menos reacios a utilizar el transporte público o a favorecer la movilidad suave. Y todo ello sin perder el uso de la plaza de aparcamiento, lo que fomenta la multimodalidad.

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3. Crear políticas de incentivos y disuasivas.

En esta etapa, su objetivo es identificar las medidas que constituirán los pilares de su Mobility Policy. Por ejemplo, puede considerar diferentes enfoques.

Las políticas de incentivos fomentan un uso más racional del coche por parte de sus empleados, al mismo tiempo que promueven una movilidad más inteligente. Puede, por ejemplo, garantizar una plaza de aparcamiento reservada para empleados que compartan vehículo. Esto puede ser especialmente atractivo si su empresa se encuentra en un área urbana de alta demanda, donde es difícil aparcar en la calle. Ofrece una ventaja práctica y motivadora para sus empleados que elijan esta opción de transporte.

Al mismo tiempo, también puede subsidiar parte (o todo) del costo de las tarifas de transporte público. Esto puede incentivar a sus empleados a elegir esta opción de transporte.

Las políticas disuasorias también pueden establecerse para desalentar el uso excesivo del automóvil individual y fomentar la adopción de modos de transporte más sostenibles. Por ejemplo, puede eliminar algunos beneficios relacionados con el uso del automóvil personal, como reembolsos de gasolina o tarifas de carga para vehículos eléctricos. Aunque esta política puede ser controvertida, es extremadamente efectiva.

En última instancia, no es necesario elegir entre la primera o la segunda política. También puede considerar otras opciones. Tenga en cuenta que las políticas disuasorias pueden ser más efectivas en entornos donde los incentivos positivos no son suficientes. Éste es también el caso cuando problemas de congestión del tráfico y contaminación del aire requieren medidas más estrictas.

4. Instale infraestructuras adecuadas para una movilidad diversificada.

Si desea promover una política de estacionamiento sostenible y eficaz, considere instalar infraestructuras adecuadas para una movilidad diversificada. Además, responde a la creciente necesidad de ofrecer a sus empleados opciones de transporte variadas. Todo ello teniendo en cuenta sus necesidades y preferencias individuales.

Por ejemplo, puede instalar estaciones de carga compartidas para vehículos eléctricos, portabicicletas y espacios para compartir coche. De este modo, ofrece a sus empleados la posibilidad de elegir entre una gama variada de opciones de transporte. Pero, sobre todo, que se adapten mejor a sus necesidades y valores.

Además, la instalación de estas infraestructuras contribuye a promover una cultura empresarial centrada en la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial (RSE). Mostrando un compromiso con la movilidad sostenible, envía un mensaje fuerte a sus empleados, clientes y comunidad circundante. Demuestra su disposición a tomar medidas concretas para reducir su huella de carbono y fomentar un estilo de vida (profesional) más respetuoso con el medio ambiente.

5. Evalúe y ajuste regularmente su « Mobility Policy ».

Es importante identificar los puntos fuertes y débiles de su política de estacionamiento. Para que su empresa siga siendo flexible (y responda) a las necesidades cambiantes de sus empleados.

Por eso, debe recopilar regularmente datos sobre el uso de su aparcamiento. Puede hacer esto fácilmente digitalizando la gestión de su aparcamiento, como se mencionó anteriormente. Así, obtendrá varios datos de uso (estadísticas de ocupación, número de reservas por usuario y por tipo de espacio, historial de actividad, tasa de compartición de espacios, etc.) que le permitirán tomar decisiones informadas sobre su gestión.

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También podrá identificar tendencias y retos potenciales, así como patrones de comportamiento. Por ejemplo, puede notar que los martes y jueves son los días en que el aparcamiento de la empresa está más vacío (debido al teletrabajo). Por el contrario, el miércoles es el día en que los automóviles individuales se usan más y el aparcamiento está más lleno. Porque muchos empleados tienen compromisos con sus hijos (sin escuela y actividades recreativas ese día), el coche es la solucion más práctica. Conociendo estas tendencias, se pueden implementar medidas correctivas para facilitar la vida diaria de sus empleados.

Al mismo tiempo, revise los resultados de su Mobility Policy en relación con los objetivos establecidos desde el principio con los responsables de la toma de decisiones de su empresa. Identifique los ajustes necesarios según las necesidades y circunstancias cambiantes.

En conclusión

Sin duda, abandonando las políticas de estacionamiento rígidas y centradas únicamente en el automóvil individual, las empresas abren el camino hacia una movilidad más flexible, inclusiva y respetuosa con el medio ambiente.

Además, con el surgimiento del trabajo remoto, los horarios flexibles y los modelos de trabajo híbridos, los hábitos de movilidad de los empleados se han vuelto más variados y complejos. La tradicional Car Policy ya no es adecuada para abordar esta realidad cambiante. Por lo que la Mobility Policy es imprescindible.

¿Tiene alguna duda? Consulte estas preguntas frecuentes.

¿Cuáles son los posibles retos que las empresas pueden enfrentar haciendo la transición hacia una Mobility Policy?

La transición hacia una Mobility Policy puede presentar varios retos para las empresas. En primer lugar, puede haber resistencia al cambio por parte de los empleados acostumbrados a las políticas tradicionales de estacionamiento centradas en el automóvil individual. Convencerles de las ventajas de un enfoque más diversificado de la movilidad puede requerir una comunicación eficaz y el compromiso activo de la Dirección.

Además, la implementación de una Mobility Policy puede requerir una inversión inicial significativa en infraestructura de transporte alternativa, como estaciones de carga para vehículos eléctricos y facilidades para quienes comparten coche.

Finalmente, las empresas deben estar al tanto de los requisitos regulatorios y las normas de cumplimiento relacionados con la movilidad, lo que puede agregar un nivel adicional de complejidad a la transición. Con una planificación cuidadosa y un enfoque proactivo, las empresas pueden superar estos retos y establecer una Mobility Policy que satisfaga las necesidades de sus empleados mientras contribuye a una movilidad más sostenible y eficiente.

¿Cómo puede una Mobility Policy contribuir a mejorar la salud y el bienestar de los empleados?

Al fomentar modos de transporte activos, como el ciclismo y el senderismo, una Mobility Policy puede ayudar a promover un estilo de vida más activo para los empleados. El ejercicio regular puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, mientras mejora la salud mental y el bienestar general en el trabajo.

Además, la reducción del estrés relacionado con los desplazamientos al fomentar opciones de transporte más eficientes y menos estresantes también puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los empleados.

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